Sistemas de embalaje: garantizan la conservación del producto

Quien decide elaborar industrialmente un género; en ocasiones, pierde de vista que el proceso no termina en el instante en que el mismo sale de la línea de fabricación. Esa es solo la primera parte, después viene otra etapa que no puede llamarse secundaria porque ocupa también una posición primordial. Nos referimos a los sistemas […]

Quien decide elaborar industrialmente un género; en ocasiones, pierde de vista que el proceso no termina en el instante en que el mismo sale de la línea de fabricación. Esa es solo la primera parte, después viene otra etapa que no puede llamarse secundaria porque ocupa también una posición primordial. Nos referimos a los sistemas de embalaje.

Y es que si usted produce aceite para niños, por ejemplo, a menos que lo distribuya a granel no podría venderlo a los clientes sin ofrecerle simultáneamente un envase apropiado. En este caso, se trata de una botella, por lo general, plástica de 200 cm3. Pero tampoco es posible entregarlo al intermediario en forma unitaria.

¿Qué se hace entonces?

Se instala al final de la cadena de producción un sistema de embalaje, máquinas que trabajan a altas velocidades por lo que no causan embotellamientos en la fábrica. De ese modo, la obligación de mantener caros inventarios que consumen espacio se reduce al mínimo.

Con el ritmo equivalente al de elaboración, los artículos se envasan, embalan y colocan en las plataformas de los camiones que de inmediato salen a repartirlos a puertos, aeropuertos o sencillamente por carretera, según el destino que lleven.

Una ventaja que tienen las maquinarias de packaging es que se construyen a la medida, ajustándose a la necesidad particular del empresario que las solicita. Más grandes o pequeñas, rápidas o lentas, utilizando el material elegido para envolver o envasar, todo se hará de acuerdo al requerimiento del fabricante.

Luego, estos inmensos paquetes, son cómodamente trasladados a donde haga falta a través de planchones de madera y carretillas elevadoras. Manteniendo a cada momento la integridad del envoltorio original y sin ocasionar pérdidas inútiles.

De esta manera, cuando los bultos llegan a los supermercados, tiendas, farmacias y otros, y se desmontan colocándose en los anaqueles, el cliente se enamorará del artículo que busca puesto que estará limpio, sin abolladuras ni daños que afeen la imagen o comprometan el contenido.

En conclusión, ponga en manos capaces el diseño del packaging. Y asimismo permita que el sistema de embalaje adecuado prepare la mercancía para enviarla al usuario final, ya sea en el pueblo o allende los mares.